Inicio > Amor en calorías > Fat Burner – Día 2

Fat Burner – Día 2

Me gusta comer. De chico mi mal humor, estado por defecto en el que vivía día a día, iba cediendo a medida que se acercaba la hora del almuerzo. Al pasar los años mi afán por la gastronomía se fue volviendo mas complejo. Hoy, un poco mas grande, me pasa algo similar… también me tambaleo entre el mal humor de jubilado y la súbita alegría de un púber enamorado, pero basta que recuerde que había quedado con Pau, mi mujer, para ir a ese Restaurant Marroquí que desde hace tanto tenía ganas de conocer o que hoy en casa me espera una cena especial, agradecimiento de algo que debo haber hecho bien o simplemente una salida que arregle con Gonza, mi unico amigo de carne y hueso, solo es necesario que recuerde alguna de esas situaciones para que, de golpe, como por obra de una varita mágica, todo empieza a verse mejor, los problemas menos graves, los trabajos atrasados menos pesados, los llamados de Clientes con reclamos ridiculos casi, casi parecen comprensibles. En fín, Alma de Gordo, como quién dice… la cuestión, es que todos estos años fue un hábito controlado gracias a la cantidad ejercicio diario que realizaba, producto de una cantidad anormal de pasatiempos que supe disfrutar mientras pude, los cuales ahora, encadenado a un escritorio de una empresa multinacional y a libros y trabajos de la facultad , no puedo realizar. Y como suele suceder, aún pese a cuanta promesa adolescente haya hecho, comencé a desarrollar un amplio abdomen. Es decir, me salió una buzarda generosa. Traté con Gimnasio, pero lo aborrezco, me aburren las rutinas. Me aburre porque me siento que no aprendo nada útil, así que eso, mas mi complejo sentido de la constancia, hacen que siempre termine abandonandolo luego de uno o dos meses de haber empezado. Extraño los entrenamientos de Jiu Jitsu, y sería ideal volver, pero una pequeña lesión en mi columna me aleja del Tatami por unos cuantos meses más. Traté con dietas de Nutricionista, inclusive compré una bici para ir diariamente a la oficina y reemplazar la comodidad del auto por lo salubre del pedaleo, pero por mas empeño que le puse al régimen y al ciclismo, comencé a pensar que era inútil, no bajaba de peso y mi panza ni amagaba a retroceder.
Asi que entré en un bucle de desesperación en el que soñaba con la invención de pastillas que reducian al mínimo indispensable las calorías, lípidos e hidratos de carbono de los alimentos que ingresan al cuerpo y cosas por el estilo y luego de algunas observaciones de compañeros, jefes y familiares respecto a mi nueva adquisicion, me harté… así que me decidí por buscar una pequeña ayuda extra. Luego de hacer un mini estudio de mercado, compré un suplemento quemador de grasas que me ayude, junto con la dieta y la bici, a volver al cuerpo escultural del que mi mujer se enamoró.

Las compré por Mercado Libre (no, en serio, para mi es confiable!), lo pasé a buscar el sábado a la mañana por un local ubicado en el Centro, me atendió un simio bastante amable que por algun motivo estaba usando lo que parecía ser una remera diseñada para un niño de 10 años, que me explicó como se tomaban. Son 3 capsulas por día, una antes del desayuno, una antes del almuerzo y otra antes del a cena o bien, las 3 juntas antes de hacer ejercicio. Y me fuí con un frasco grande de esos que ves en las películas, y un folleto explicativo lleno de fotos de cuerpos producto de un excelente manejo del Photoshop. Ya estando en la calle me agarró una verguenza importante y comencé a desear que la bolsa sea mas oscura, así que la envolví con mi brazo y caminé rápido hacia el auto.

El sábado, cuando las compré, ya había desayunado, así que la primera fue en el almuerzo, y la de la cena me la olvidé… así que el comienzo oficial fue el domingo.. tomé las 3 correspondientes antes de cada comida, con ilusión y esperanza.

Resultado: Llegó la noche, me sentía super lleno de lo poquito que había almorzado muchas horas antes, pero como irme a dormir sin cenar me hace acordar a cuando me castigaban de chico y me pone triste, nos hicimos una sopa y comimos algunas sobras que estaban en la heladera… claramente comí mas de lo que mi cuerpo, influenciado por las pildoras, estaba dispuesto a soportar. Así que lo que comenzó anoche como un pequeño malestar, hoy cuando me desperté eran unas nauseas intensas y la sensación de hinchazón como si hubiese cenado un pequeño búfalo. Aún así, tomé mis tres capsulas a la mañana siguiente, y salí pedaleando a la oficina.

Ahora la cosa es…
Esto es solo mi cuerpo acostumbrandose a las pildoras o es el desarrollo de un feto mutante en mi vientre?
Debería cortar el “tratamiento” y consultar a un médico?
Castro al gato o compro los auriculares nuevos para el iPhone?

Anuncios
Categorías:Amor en calorías
  1. Sofía
    18/09/2009 en 5:13 am

    Jajajaja!!
    Noo! usá esta oportunidad para lograr esa constancia q’ te hace falta! 😉
    Y POR FAVOR, castrá a ese gato o tu familia te va a querer asar “a la cruz” o como se diga..te lo sugiero en base a mi experiencia :S

    un saludo!

    • Mr. Jekyll
      18/09/2009 en 2:39 pm

      Ya lo castré… vos sabias que les sacan ambos testiculos? Yo no tenía idea… y te aseguro que el tampoco.

  1. 23/09/2009 en 12:36 am
  2. 27/09/2009 en 12:51 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: