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Archive for the ‘Amor en calorías’ Category

Un novio sin panza

Como habrán visto, no estoy actualizando mucho el blog (lease: nunca) y es que estoy bastante metido con otro proyecto (otro blog) que, si bien no es mas importante, es mas urgente. Los invito a pasar a verlo y si les gusta, quedarse 🙂

Un novio sin panza, es un blog que relata el día a día de la cruzada de un novio próximo a casarse quien le prometió a su futura esposa que en el altar, la estaría esperando el mismo chico del cual ella, años y kilos atrás, se había enamorado.

“…Así es que estamos, tengo 15 semanas para estar en ese altar y ser un Novio sin panza…”

Espero verlos allá!
Mr. Jekyll

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Síndrome de Joey (o Manual para el Asocial – Cap. 3)

Desde mi temprana edad mi madre descubrió mi inclinación por la Gastronomía y la explotó magistralmente. Cada vez que por algún motivo me rehusaba a comer, ella amenazaba con un convincente “ya que vos no la querés…” con darle mi comida a mi hermana, a ella misma, o al perro, lo que provocaba que inmediatamente yo acepte gustoso sopa, acelga, sopa de acelga o lo que sea que cualquier niño preferiría evitar. Claro, mi madre pensaba que era una genial e inofensiva técnica que no iba a tener ninguna trascendencia en mi vida adulta. Error, Mamá.

Con el correr de los años fui desarrollando una amplio abanico de…mañas. De las cuales una en especial es de las que más momentos incómodos me ha producido. Y es que soy totalmente incapaz de compartir cómida (ni cubiertos, ni vasos, etc.). Hay gente que no le gusta, le incomoda, prefiere no hacerlo, pero si no le queda otra, fué, te convida y a otra cosa… Yo simplemente no puedo, traté y traté de dominarlo, pero no… es mas fuerte que yo. Así que con el fín de volver está maldición un poco mas tolerable, resolví dedicarme a conocer más a mi enemigo, para saber con que me enfrentaba y, con ese conocimiento, poder manejar cada situación con una maestría tal que me permita, no solo disimular mis particulares modales a la hora de comer, sino también salir airoso de la encrucijada como un verdadero caballero. Así que luego de muchos años de estudio, reuní algunos tips en forma de Manual de Supervivencia para el Asocial, en el que este podría ser el Capitulo 3: El Sindrome de Joey Tribbiani.

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Fat Burner – Día 12

Bueno, como verán, para la decepción de muchos, luego de una dura semana de adaptación a las pastillas adelgazantes, sigo vivo. Para los pocos interesados en mi salud, las náuseas fueron decreciendo con los días para transformarse en unas constantes y cuasi incontenibles ganas de desagotar mi vejiga.

Aún tengo unas náuseas-bebé algunas mañanas, pero al rato se me pasan… la cuestión es… no me veo más flaco. Se imaginarán lo frustrate de toda esta cuestión. Sentir como si se estuviera portando unos pequeños Kang y Kodos en el vientre  con el único propósito de lograr que esa protuberancia abdominal comience a desaparecer cual honor de Taxista (hablé sobre mi desprecio por los Taxistas ya?) y empezar a notar la futilidad del esfuerzo, comenzar a sospechar que se ha sido victima de una obvia y presentida estafa… no es tan emocionante como las novelas colombianas lo hacen parecer.

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Categorías:Amor en calorías

Fat Burner – Día 2

Me gusta comer. De chico mi mal humor, estado por defecto en el que vivía día a día, iba cediendo a medida que se acercaba la hora del almuerzo. Al pasar los años mi afán por la gastronomía se fue volviendo mas complejo. Hoy, un poco mas grande, me pasa algo similar… también me tambaleo entre el mal humor de jubilado y la súbita alegría de un púber enamorado, pero basta que recuerde que había quedado con Pau, mi mujer, para ir a ese Restaurant Marroquí que desde hace tanto tenía ganas de conocer o que hoy en casa me espera una cena especial, agradecimiento de algo que debo haber hecho bien o simplemente una salida que arregle con Gonza, mi unico amigo de carne y hueso, solo es necesario que recuerde alguna de esas situaciones para que, de golpe, como por obra de una varita mágica, todo empieza a verse mejor, los problemas menos graves, los trabajos atrasados menos pesados, los llamados de Clientes con reclamos ridiculos casi, casi parecen comprensibles. En fín, Alma de Gordo, como quién dice… la cuestión, es que todos estos años fue un hábito controlado gracias a la cantidad ejercicio diario que realizaba, producto de una cantidad anormal de pasatiempos que supe disfrutar mientras pude, los cuales ahora, encadenado a un escritorio de una empresa multinacional y a libros y trabajos de la facultad , no puedo realizar. Y como suele suceder, aún pese a cuanta promesa adolescente haya hecho, comencé a desarrollar un amplio abdomen. Es decir, me salió una buzarda generosa. Traté con Gimnasio, pero lo aborrezco, me aburren las rutinas. Me aburre porque me siento que no aprendo nada útil, así que eso, mas mi complejo sentido de la constancia, hacen que siempre termine abandonandolo luego de uno o dos meses de haber empezado. Extraño los entrenamientos de Jiu Jitsu, y sería ideal volver, pero una pequeña lesión en mi columna me aleja del Tatami por unos cuantos meses más. Traté con dietas de Nutricionista, inclusive compré una bici para ir diariamente a la oficina y reemplazar la comodidad del auto por lo salubre del pedaleo, pero por mas empeño que le puse al régimen y al ciclismo, comencé a pensar que era inútil, no bajaba de peso y mi panza ni amagaba a retroceder.
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Un tipo mañoso

Soy un tipo extraño, no comparto la emoción popular por el Futbol, ni por la crítica ignorante al Gobierno, ni siquiera por los ppt porno que andan dando vuelta en la oficina. No, yo voy por lo profundo, lo introspectivo, lo original y distinguido. Odio el conformismo y eso debe ser la polvora de mi afan por aprender cosas nuevas, entre ellas deportes que atentan seriamente contra mi salud. Soy adicto a la adrenalina, y a escuchar “Waaaw, vos haces eso?! estás loco!” como si automaticamente me convirtieran en el Macho Alfa del clan. Aca viene la parte en la que menciono las cosas que hice/hago, pero no, me parece demasiado grasa. La cuestión, por la cual toda esta introducción, es que encontré un nuevo Hobby. Un Hobby que reduce lo emocionante de todos los que alguna vez supe practicar al equivalente de la Filatelia. Y es mas, creo ser el precursor de este nuevo deporte que descubrí mientras miraba alguna de las porquerías que dan los domingos por la tarde (y no, no me refiero al Chavo, el Chavo es lo mas).

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