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Archive for the ‘Manual para el Asocial’ Category

El baño de Carlitos

Hace años salió una publicidad donde un Niño le decía a su Mamá que quería hacer caca en el Baño de Carlitos, todo el mundo reía y se mofaba de el. A mi, particularmente, nunca me causó gracia… y es que me sentía muy identificado con el pequeño. Al igual que el, yo tampoco era un Defecador Universal. Para mi, el momento de liberar mi intestino es sagrado, y como todo momento sagrado, requiere de su perfecta planificación, en la que todos los elementos entran en juego: Pulcritud, hermeticidad, material de lectura, sincronización, entre otros. Es obvio que estos factores son imposibles de controlar en un baño público, pero en mi caso, también lo eran en casi cualquier lugar que no sea mi casa. Así es que durante muchos años los campamentos, el quedarse a dormir en la casa de alguien, y demás situaciones en las que estaba lejos de mi baño, eran épocas donde desarrollé una, no muy salubre, abstinencia gastrointestinal autoinfligida en los que pasaba entre 3 o 4 días acumulando… acumulando. La prueba de fuego llegó cuando fui un poco mas grande y Gonza, hermano postizo, me invitó a pasar 15 días a Villa Gesell con su familia. ¿Como iba a hacer? En mi niñez había logrado, comiendo poco, aguantar hasta 5 días, pero nunca 15! además ya no era un niño, mi intestino no era tan elástico. Aún sin haberlo resuelto, decidí aceptar la invitación convenciéndome de que algo se me iba a ocurrir.

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Síndrome de Joey (o Manual para el Asocial – Cap. 3)

Desde mi temprana edad mi madre descubrió mi inclinación por la Gastronomía y la explotó magistralmente. Cada vez que por algún motivo me rehusaba a comer, ella amenazaba con un convincente “ya que vos no la querés…” con darle mi comida a mi hermana, a ella misma, o al perro, lo que provocaba que inmediatamente yo acepte gustoso sopa, acelga, sopa de acelga o lo que sea que cualquier niño preferiría evitar. Claro, mi madre pensaba que era una genial e inofensiva técnica que no iba a tener ninguna trascendencia en mi vida adulta. Error, Mamá.

Con el correr de los años fui desarrollando una amplio abanico de…mañas. De las cuales una en especial es de las que más momentos incómodos me ha producido. Y es que soy totalmente incapaz de compartir cómida (ni cubiertos, ni vasos, etc.). Hay gente que no le gusta, le incomoda, prefiere no hacerlo, pero si no le queda otra, fué, te convida y a otra cosa… Yo simplemente no puedo, traté y traté de dominarlo, pero no… es mas fuerte que yo. Así que con el fín de volver está maldición un poco mas tolerable, resolví dedicarme a conocer más a mi enemigo, para saber con que me enfrentaba y, con ese conocimiento, poder manejar cada situación con una maestría tal que me permita, no solo disimular mis particulares modales a la hora de comer, sino también salir airoso de la encrucijada como un verdadero caballero. Así que luego de muchos años de estudio, reuní algunos tips en forma de Manual de Supervivencia para el Asocial, en el que este podría ser el Capitulo 3: El Sindrome de Joey Tribbiani.

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